Para hablar del delito imprudente
tenemos que hablar del concepto de culpa. Este concepto como
hecho de resultado imprevisto y debido prever. La culpa en su
sentido mas clásico y general no es mas que un acto que pudo y
debió ser previsto y que por falta de previsión en la gente
produce un efecto dañoso.
Hay dos clases de culpa la culpa
conciente y la culpa inconciente. Esto trae aparejado la
impericia, la imprudencia, la negligencia o la inobservancia de
los reglamentos. En nuestros código esta normado el homicidio
culposo en el articulo 84 y el 94 como lesiones culposas.
La imprudencia supone un obrar que
puede causar un efecto dañoso.
La negligencia estriba en no tomar
las debidas precauciones sean actos excepcionales o de la vida
ordinaria.
Impericia tiene que ver con una
profesión o un oficio o un arte, el ejemplo es que un cirujano
puede ser un gran experto pero imprudente.
Con toda su pericia puede ser
negligente si en una operación descuida las precauciones debidas
y si el sujeto no conoce o ignora las reglas del arte de curar
entonces es imperito.
La inobservancia de los
reglamentos, la inobservancia de los reglamentos o del mandato
de la autoridad no puede originar incriminaciones culposas. La
culpa requiere negligencia e impericia. No negamos que cuando la
acción reglamentaria es ajena a la conducta no constituye por si
titulo culposo mas allá de los casos, aun cuando el sujeto
infringe el reglamento y falte a las ordenanzas porque con ello
puede provocar la falta de precaución. La transferencia en el psicoanálisis
La transferencia es un
fenómeno universal, y casi permanente, por el cual sentimos
aquí, ahora y con una persona, afectos que se originaron antes,
en otro contexto, y con otra persona. La mayoría de las primeras
impresiones que tenemos de una persona poco conocida por
nosotros responde a este fenómeno: “transferimos” sobre ella
sentimientos que originalmente corresponden a otras
experiencias. Esto es posible por las leyes que producen el
funcionamiento de lo inconsciente(condensación, ausencia
del principio de negación, desplazamiento, atemporalidad).
Es importante saber que el desarrollo de una así llamada
neurosis de transferencia es casi imprescindible para el
desarrollo del tratamiento psicoanalítico. En todas las técnicas
terapéuticas surgen transferencias, porque éstas son inherentes
a los vínculos interpersonales. Y todo acto en el psicoanálisis
en general suscita un tipo de específico de transferencia
(“positiva, sublimada”), que es lo que da al profesional la
“autoridad” ante su paciente. Pero el
tratamiento psicoanalítico halla su fundamento y esencia en el
análisis de la transferencia.
Sin saberlo, el paciente repetirá en su relación con su analista sus mejores y sus
peores experiencias anteriores, en particular las infantiles. Y
el analista permitirá y facilitará que eso ocurra.
Así, amores, frustraciones,
idealizaciones, decepciones, odios, rencores, sentimientos
destructivos, caídas, esperanzas, fracasos, desencantos, serán
revividos transferencialmente en el curso del análisis. El
analista se convierte en el depositario de los fantasmas
liberados por el levantamiento de las represiones.
Generalmente, el Yo del paciente
se desdobla en una parte que vive el acontecer transferencial, y
otra parte que observa el proceso. Esta última, mediante el
ejercicio del juicio de realidad, irá llevando cada cosa a su
sitio, y elaborando conflictos y sufrimientos. Sin
embargo en bastantes casos, ya sea porque el analista no ha
podido interpretar eficazmente la transferencia, o porque el
paciente no puede lograr ese desdoblamiento (“disociación
operativa”), no hay (o no se mantiene) en el paciente la parte
que puede operar mediante el juicio de realidad.
Entonces el paciente, convencido
de que todos sus males y pesares son responsabilidad de su
analista, lo incrimina. Si el analista no ha podido (por sus
limitaciones, o por la severidad de la patología del paciente)
manejar hasta entonces los procesos transferenciales, menos
podrá manejar ahora esta transferencia negativa y hostil, y en
medio de argumentos acusatorios y defensivos, el proceso
analítico se precipitará hacia un triste final.
En algunos casos la experiencia queda como una frustración para ambos. En
otros, el paciente se convierte en un refutador del análisis y
de los analistas ante quien quiera escucharlo. En los menos, se
suscita algún conflicto judicial, ya sea civil o penal. Contratransferencia
Luego de hablar de la transferencia es importante decir qué es
la contratransferencia. Para ello, debemos de tener en cuenta
que desde el comienzo de la elaboración de la noción de
transferencia, todo lo que en el analista representa su
inconciente, en cuanto, diremos nosotros, no analizado ha sido
considerado nocivo para su función y su operar como analista.
Si algo se convierte en la fuente de respuestas
no controladas y, sobre todo, respuestas a ciegas, es porque
algo ha permanecido en la sombra.
Por tal motivo, no debemos de dejar de tener en
cuenta “si se descuidara cierto rincón del inconciente del
analista de ello resultarían verdaderas manchas ciegas”. Consentimiento Informado
En un sistema republicano es
importantísimo hacerle saber al paciente el tratamiento el
tratamiento que se le va a realizar, habida cuenta que el
paciente tiene el derecho a conocerlo, como también conocer los
riesgos antes de someterse a dicho tratamiento.
Este consentimiento debe ser transmitido y redactado con palabras de
entendimiento común, es decir, con un lenguaje coloquial.
Detallamos cómo puede ser el
consentimiento informado:
-
Luego de las
entrevistas preliminares Ud. ha decidido iniciar una
psicoterapia psicoanalítica. Es importante que esté en
conocimiento de algunas características de este método.-
-
Es un
tratamiento basado en la búsqueda de causas psicológicas de su
malestar.
-
Por lo tanto, es
un tratamiento que privilegia la palabra y la comunicación en
la relación del paciente con su analista como forma de
abordaje de los conflictos.
-
En consecuencia,
la administración de psicofármacos tiene sólo una importancia
relativa en esta modalidad terapéutica.
-
Su psicoanalista
no está obligado a medicarlo. Más aún, tratará de no hacerlo.
-
En caso de que
resulte indispensable o muy conveniente, y si está habilitado
para hacerlo por ser médico, puede prescribirle los
psicofármacos que considere adecuados. También puede
abstenerse de hacerlo e indicarle la consulta con un médico
psiquiatra.
-
En este punto,
el paciente no tiene un deber de fidelidad con el criterio de
su analista. Tiene la libertad de negarse a recibir
psicofármacos y también la de recurrir por su cuenta a un
médico psiquiatra para que evalúe la necesidad de medicarlo,
si piensa que es útil o conveniente para él.
-
Su psicoanalista
no llevará una historia clínica convencional, donde se
describa pormenorizadamente el curso del tratamiento. Esto
será así porque la historia clínica es un documento que puede
ser requerido por autoridades administrativas o judiciales, lo
que comprometería la confidencialidad.
-
Con el fin de
ayudarlo mejor, el psicoanalista podrá hacer anotaciones o
registrar las sesiones, pero sobre este material el analista
deberá mantener un secreto profesional absoluto.
-
El tratamiento
finaliza cuando el paciente, unilateralmente o de común
acuerdo, así lo deciden. El paciente se asume como una persona
en uso de razón y discernimiento, es decir, con capacidad para
decidir su permanencia en tratamiento o su interrupción, según
lo crea conveniente. Por su parte el analista también
conservará u derecho a continuar el tratamiento o a
interrumpirlo si considera que las condiciones en que el
mismo se está desarrollando son desfavorables o inviables para
lograr fines terapéuticos.
-
El paciente debe
saber que el Psicoanálisis propone un tratamiento que, en
general, es largo, de final impreciso, y de resultados
inciertos. La ley prohíbe a los profesionales prometer o
asegurar la curación, la mejoría o el mantenimiento de su
estado actual. El analista trabajará para el bienestar mental
de sus pacientes, sin garantizarles logros al respecto.
Recuadro
El suicidio consumado por edades
La máxima incidencia de suicidios
consumados se da en la mujer de 55 y en los hombres en los 45
años. El 40 por ciento cada 100.000 personas de los suicidios
consumados se da en los hombres a partir de la edad de 65 años.
Mientras que los ancianos intentan suicidarse mas que las
personas que las personas jóvenes, estas consumen el acto del
suicido con mayor frecuencia.
Los ancianos representan el 25 por
ciento de los suicidios consumados aunque este estrato
representa el 10 por ciento de la población. La tercer causa de
muerte en el mundo por suicidio se produce en varones situados
al final de la adolescencia. La segunda causa de muerte por
suicidio consumado es detentada por la población estudiantil a
nivel universitario.
Indice de suicidio según estado
civil calculado sobre 100.000 casos
Hombre divorciado 47 %
Persona casada 8 %
Persona soltera 15 %
Persona viuda 17 %
Mujer divorciada 13 %
La fuente de estos datos es la
Organización Mundial de la Salud.
Continuando con el tema del
suicidio, dentro de este campo tenemos un componente que es la
cocaína y el comportamiento suicida de los adictos. Un aspecto
poco estudiado derivado de la adicción a la cocaína es el
comportamiento suicida de los pacientes. El doctor Alex Roy del
Servicio de Psiquiatría de Sistemas de Cuidado de Salud de Nueva
Jersey, EE.UU., dirigió un estudio de casos y controles con 84
adictos y 130 pacientes de control con el propósito de cubrir
determinantes dentro del cuadro clínico incluyendo aspectos
físicos, psicológicos y psiquiátricos, especialmente asociados
con riesgo de suicidio. En este estudio se demostró que corría
mayor riesgo de suicidio aquellos pacientes de sexo femeninos
con estudios familiares de comportamientos autodestructivos o
con antecedentes de personalidad infantil, introversión y rasgos
neuróticos. Por otra parte, el 39 por ciento de los pacientes ya
había intentado suicidarse, especialmente aquellos que había
antecedentes de abuso de alcohol y opiáceos, en el 60 por ciento
de los encuestados tenían 2,7 veces mayor riesgo de suicidio que
los que no tenían adicciones.
Además de los efectos de la
cocaína sobre la psiquis y el corazón, los adictos a la cocaína
presentan un riesgo 14 veces mayor de sufrir eventos cerebrales
isquemicos, 8 de cada 10 casos comprometen el territorio
anvascular de la arteria cerebral media. Estos acontecimientos
pueden ocurrir en forma asintomático y pueden persistir hasta
seis meses después de suspensión del consumo de la droga tal
como ha sido establecido en los estudios de imagenología y
tomografía de emisión de positrones de alta resolución. En
dichos análisis de imagenología han sido detectado signos tales
como vasoespasmos, trombosis, y destrucción de vasos cerebrales.
El suicidio y los adolescentes
Este es un tema importante para
tratar porque generalmente los adolescentes atraviesan una
crisis existencial bastante severa, y si a esto se le agrega
otros factores como una deficiente comunicación con los padres y
la desintegración intrafamiliar, la experiencia negativa de
algunos amigos, la falta de oportunidad para estudiar y
trabajar, la decadencia de valores, los enamoramientos poco
sensatos, etc. Conforma una mezcla verdaderamente fulminante que
al no tener los elementos necesarios para enfrentarla es casi
lógico que culmine en un intento de suicidio que afortunadamente
en un alto porcentaje no se realiza. Realidades que tiene el suicidio
De cada 10 personas que se
suicidan 8 han advertido en algún momento de forma clara sus
intenciones. Los estudios realizados revelan que las personas
suicidas proporcionan indicios y advertencias sobre sus
intenciones. Lo que hacen es apostar por la muerte dejando que
sean los otros los que le salven. Los individuos se suicidan sin
que los otros sepan como se sienten. Son muchos los suicidios
cometidos luego de tres meses de haber comenzado la mejoría,
cuando las persona tiene energía suficiente para poner sus ideas
y sentimientos mórbidos en practica.
Este es un acto representado en todos los estratos sociales, es
un patrón individual, en cambio son Mitos los que hablan de
suicidarse y no lo llevan a cabo, el suicidio se produce sin
previo aviso, los suicidas están decididos a morir, una persona
que esta en estado suicida lo esta siempre, la mejoría después
de un intento de suicidio quiere decir que el riesgo de suicidio
se ha superado, es mas frecuente entre ricos o la inversa solo
se presenta entre los pobres, se hereda o esta en la familia.
Acá vemos que es realidad y que es mito.
|